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El primer Concurso Internacional de Madrid
del que constan referencias se disputó
en 1907, resultando vencedor del Gran
Premio el francés Larregain sobre
Almenzor. Desde entonces,
la historia del concurso de saltos organizado
por el Club de Campo, se ha desarrollado
al ritmo que marcaban los avatares históricos
de nuestro país y la evolución
hípica mundial, faltando en muy
pocas ocasiones a su cita anual.
Tras unos años en las instalaciones
que desde su creación el Club de
Campo tenía en el madrileño
Paseo de la Castellana, el concurso quedó
definitivamente instalado en la pista
que, formando parte de sus nuevas instalaciones,
se construyó en los terrenos entre
el río Manzanares y la Casa de
Campo. Estas instalaciones que se fueron
poco a poco mejorando conforme a los patrones
deportivos de la época, consolidaron
al Concurso de Madrid, que pronto quedó
como una de las referencias principales
para los mejores jinetes del mundo.
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La Familia López
del Hierro celebrando el récord
mundial de salto
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Fueron cuarenta y siete ediciones hasta la Guerra
Civil, en las que los nombres de los más
importantes jinetes del deporte hípico
español y europeo se inscriben como vencedores
en el Gran Premio.
Tras cuatro años en que el concurso
no pudo disputarse (1936, 37, 38 y 39), el Concurso
de Madrid vivió el gran crecimiento y
desarrollo de los concursos de saltos a nivel
mundial; fueron los gloriosos años cuarenta
y cincuenta, en los que nuestros jinetes encabezados
por Francisco Goyoaga copaban los primeros puestos
en la mayor parte de las pruebas de los más
importantes concursos internacionales de saltos.
Aquellos años de oro del
deporte hípico español y la victoria
un año antes de Paco Goyoaga en París
en el primer Campeonato del Mundo de la disciplina,
propició que el Club de Campo albergase
y organizase el más importante concurso
hípico que hasta entonces se había
disputado, el Campeonato del Mundo de Salto
de Obstáculos, que se disputó
en 1954, y que supuso además, un gran
salto adelante en los objetivos deportivos y
organizativos del Concurso Internacional de
Madrid, pues para este acontecimiento se construyeron
las actuales tribunas para el público,
los edificios del Jurado y el Palco de Honor,
se acondicionaron las cuadras y los accesos
de la Pista Verde que desde entonces
es considerada como una de las pistas permanentes
con más personalidad del mundo.
Desde aquel histórico 1954, el Concurso
de Saltos Internacional de Madrid ha pasado
por multitud de vicisitudes, unas positivas
y otras negativas, pero ningún jinete
se ha sentido indiferente cuando ha pisado esa
pista inigualable. Todos, jinetes, propietarios,
jefes de equipo, entrenadores y aficionados
en general esperan a que el calendario llegue
a los últimos días de mayo para
volver a su vista hacía el Club de Campo
Villa de Madrid, y ver quien ha sido el privilegiado
que ha conseguido que su nombre quede para siempre
grabado en la lista de ganadores del que es
sin lugar a dudas uno de los concursos más
tradicionales, querido y admirado del circuito
internacional.
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